jueves, 14 de noviembre de 2013

EL FEUDALISMO





<<En siglos posteriores, cuando este período de máxima descentralización fue contemplado retrospectivamente, se elaboró una complicada teoría para explicar cómo funcionaba. En el siglo XVIII, los teóricos políticos franceses hasta dieron un nombre al sistema: feudalismo. Esta voz provenía de una antigua palabra germánica que significaba «propiedad» y, como puede inferirse del nombre, el feudalismo representaba un sistema de propiedad de la tierra, donde esta propiedad territorial era prácticamente la única fuente de riqueza.

>>Se suponía, en teoría, que la tierra de un reino pertenecía al rey, que era su señor. Éste, a su vez, dividía las tierras en feudos [fiefs, «partes» ] y los entregaba al cuidado de los nobles principales, que eran sus vasallos. (Esta palabra proviene de una antigua voz céltica que significaba «sirviente».)

>>Cada vasallo, luego, dividía su feudo entre la nobleza menor, que a su vez era su vasalla, y así sucesivamente. Cada vasallo tenía ciertas obligaciones para con su señor, como la de proporcionarle cierto número de hombres de armas, si se lo requería. También se suponía que cada vasallo abrigaba una lealtad absoluta hacia su señor; en ausencia de ésta, los feudos eran confiscados (si el señor tenía suficiente poder para adueñarse de ellos).

>>Este sistema feudal era sumamente práctico, en cierto sentido. Exigía un tipo concreto de lealtad, la lealtad a una persona específica, y no a una abstracción como el pueblo, la nación o aun la familia real.

>>En teoría, también, parecía implicar toda una jerarquía de niveles, sin confusiones, que se extendía desde el siervo, en lo más bajo de la escala, hasta el emperador, en su cima. Hasta ascendía más allá del emperador, hasta el Cielo, donde se veía a Dios gobernando feudalmente sobre apretados rangos y jerarquías de ángeles.


>>Pero, de hecho, el sistema feudal nunca funcionó como se suponía idealmente que debía hacerlo. Los vasallos luchaban unos contra otros y contra sus señores, en desafío de la teoría y enteramente de acuerdo con las leyes de «cada uno para sí mismo y todo para el más fuerte». Muchos vasallos tenían feudos en diferentes lugares, cada uno de un señor diferente. La confusa y variada red de feudos era tal que A podía ser el señor de B con respecto a un feudo y su vasallo en lo concerniente a otro.>>

(ASIMOV, Isaac, La Alta Edad Media, Madrid, Alianza Editorial, 1982, págs. 205 y 206).
Fuente: socialesmoriles.blogspot.com



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